GRITA Wide Eye. Todo parece levantarse para volverse a dormir. Y vuelta al anticlímax. Y deseo de correr sin mirar atrás deseando no entender el discurrir imbécil de toda-cosa -cualquiera que se cruce en tu camino.

Despierta el día 14 y llora la puta carretera. Se aleja. Se lamenta el asfalto con tanto rechinar de goma quemada y grito del que se dirige a la boca del lobo. A veces parece querer desaparecer… Otra vez. Tras más de veinte años. No aprendemos. No aprende el movimiento acelerado de las pasiones. A decir a la mierda con todo.

Al apretarse contra el asiento se despide de todo aquello que le provoca la emoción que le empuja, día tras día, a hacerlo todo más llevadero. Se acerca y sube el volumen de sus pensamientos hasta hacerlos tan insoportables como le es posible. Se angustia. llama de diferentes formas absurdas a unos hijos que no tiene. Escupe a un cielo que le devuelve la saliva. Despide con un levantamiento muscular casi anárquico de su brazo, siempre sin esperar respuesta, el lugar que le da sentido a todo.

Ciao. Y estate ahí quieto para cuando vuelva. O se lo digo a tus padres.