Festival De Berlin


Quisiera añadir al ranking de películas del 2011 tres joyas que por diferentes motivos no mencioné abiertamente en los anteriores artículos del blog. Evitaré darles un número para no tener que modificar lo que ya está escrito, y por lo tanto que cada cual las sitúe en el lugar que crea que se merecen.

 

L’Illusionniste

 

Película de animación basada en un guion del mismísimo Jacques Tati que al parecer había escrito para su propia hija, y que por diferentes causas nunca pudo llegar a rodar. Realizada por los responsables (sobre todo Sylvain Chomet) de otra maravilla llamada Les Triplettes de Belleville la película se erige como un verdadero homenaje al genial actor y director francés, a sus gestos, a su mirada y ante todo a su capacidad para arrancar al mismo tiempo la risa y la emoción al espectador más frío y exigente. Su historia, la de un mago en declive que recorre el mundo tratando de ganarse la vida con  un espectáculo anacrónico para los tiempos en los que discurren los acontecimientos, y su relación con una joven soñadora y las gentes de una variopinta región escocesa se usa aquí como excusa para resucitar al verdadero mago -del cine- que fue el creador de obras como Mon Oncle o Play Time. Bendecida por la propia familia de Tati, que inicialmente no veía con demasiado buenos ojos el proyecto, la obra despierta la ternura y la complicidad del espectador en un casi constante silencio, del mismo modo que lo conseguía el propio Tati con sus películas con actores reales. Artesanal en su (re)creación e ingenua pero certera en su intención, este film logró emocionarme como el que más en este 2011 por su amplio repertorio de momentos mágicos y enternecedores sin nunca jamás caer ni en la vulgaridad ni en el sentimentalismo barato. Perdérsela es una auténtico crimen, igual que pensar que por ser una cinta animada tiene menos valor que cualquier otra. La orfebrería y la arquitectura manual se imponen en la sorpresa más preciosa de la temporada, y planta cara a la mejor de las películas de Pixar. Contempladla, disfrutadla… y ya diréis.

 

 

Animal Kingdom

(no mencionada en los anteriores posts porque creía que era del 2010 y porque no la vi en el cine)

 

 



 

 

 

 

 

Animal Kingdom es una bala disparada al estómago de la incomodidad, y constituye un retrato terrible y despiadado de una familia (des)estructurada en torno al crimen y a la influencia de varios de sus miembros. Las bestias salavajes que campan por el relato de sus acciones, devoradoras de cualquier indicio de humanidad que ponga en peligro los mandamientos que rigen su código de conducta, entran en crisis por la participación en sus acciones de un elemento interno que desvaloriza y debilita el poder adquirido con los años por la manada y sus dos líderes: una madre de una maldad casi hipnótica que solo puede actuar desde un mal que ya no controla  y uno de sus hijos, el más terrible criminal que ya actúa como cabeza de familia. Ambos personajes completan una de las parejas más inquietantes y enloquecidas vistas este año siempre desde la contención y la sobriedad del trabajo de los actores que les insuflan vida. En el desarrollo de los acontecimientos, ambos personajes se esmerarán para mantener el equlibrio de una situación ya desequilibrada que pondrá en jaque toda la arquitectura de semejante tela de araña de la maldad creada por todos durante años y años desde la podredumbre y la insalubridad más perversa. El enfrentamiento entre ellos y aquel elemento -distorsionador- y la capacidad del director de la cinta se unen para transmitirnos el mal rollo más enfermizo y desesperanzador que uno se pueda imaginar. Sin grandes aspavientos, ni necesitada de un ritmo frenético o de una exageración en las interpretaciones, Animal Kingdom se consagra y eleva a su responsable, el australiano David Michôd a los altares del cine con una película que no se olvida fácilmente. Tremenda, dura y poco recomendable si se quiere disfrutar de una velada agradable, a no ser que seas un devorador de cine sin concesiones. Salida de las entrañas del resentimiento y de lo retorcido de sus personajes, debe verse más de una vez para apreciar todos los matices que encierra. Quizás la película que más duro me ha impactado en todo el año.

 

 

A separation (Nader & Simin)

(no mencionada porque no la había visto aún)

 

 

 

 

 

 

 

 

Una maravillosa experiencia cinematográfica no tiene porque estar separada de una satisfactoria transmisión de valores o ideas, del mismo modo que ese hecho no tiene porque dar como resultado una obra moralista o maniqueísta. Es el caso de la película de Asghar Farhadi, A separation, que logra esa comunicación y además da un golpe sobre la mesa ante los prejuicios que pueden llevar al público a no ir al cine por tratarse de una película alejada inicialmente de nuestra experiencia cinematográfica por su lugar de origen. La ganadora del oso de oro a la mejor película  y de los osos de plata a las interpretaciones masculina y femenina de la Berlinale del 2011 construye a través de un relato cinematográfico narrado de la forma más clásica un artefacto demoledor que patea inmisericorde todos los preceptos de la cultura, la religión musulmana y sus preceptos contradictorios, el conservadurismo, la intolerancia y  la división de clases iraníes pero nunca tan solo desde la condena, sino desde la reflexión. La incapacidad para poder escapar al blanco o negro -sin matices- de las acciones de los personajes durante la película exaspera al espectador que se pregunta por qué no pueden detenerse los acontecimientos y sus protagonistas para reflexionar sobre lo acontecido y buscar la solución más tácita y racional. El miedo, el terror a la equivocación y al castigo moral y divino es aquí uno de los elementos que determina las acciones de los personajes, que hacen equilibrios para tratar de actuar desde su  lógica y a la vez de no escapar a una normativa que impera en cada una de sus vidas, en cada una de sus decisiones.  A separation describe lo que ocurre cuando unos y otros, seres humanos con sus conflictos y problemas, tratan de (sobre)vivir enmedio de una serie de condicionantes que aquí se llaman de un modo pero que en cualquier otro lugar se llamarían de otro, y cómo ese intento se torna una pesadilla cuando se produce una situación inesperada que pone en peligro todo lo que se es y se ha logrado, sea mucho o poco. Y ese es otro de los grandes aciertos de su guión: que no hay buenos ni malos, ni nadie ni nada a quien culpar más que a los seres humanos y sus contradicciones. La película trata además temas sociales y se convierte en un arma de doble filo que analiza por un lado las contradicciones de un sistema de vida y de funcionamiento social y estamental y por otro muestra una realidad que a veces parece “tapada” por una cortina de humo de acontecimientos más superficiales pero más llamativos a nuestros ojos occidentales. Es una cinta que habla de Irán y desde Irán y que cobra sentido en ese espacio concreto, pero sería un error creer que tan solo es una historia que trata de mirar de forma crítica ese mismo espacio, porque en el fondo, la mirada es hacia el ser humano y sus contradicciones, y de eso sabemos todos bastante estemos donde estemos y vivamos en el lugar que vivamos. Un acierto total que me recordó a otra cinta de hace unos años, 4 meses, 3 semanas y 2 días (ver aquí artículo completo https://xfar.wordpress.com/2008/03/17/4-meses-tres-semanas-y-dos-dias-l%e2%80%99asfixia-de-la-narrativa-de-la-calma/), por lo que de ambas uno se lleva a casa: una sesión de cine magnífica y una reflexión en forma narrativa de una realidad muy diferente a la nuestra.

Anuncis

Director: Pascal Laugier

Productors: Richard Grandpierre, Simon Trottier

Productors executius: Marcel Giroux, Frederic Doniguian

Guió: Pascal Laugier

Fotografia: Nathalie Moliavko-Visotzky, Stephane Martin

Muntatge: Sébastien Prangére

Música: Alex i Willie Cortes

Disseny de producció: Jean-André Carrière

Direcció artística: Louis-René Landry

So: Philippe Mercier, Germain Boulay, Jerome Wiciak

Efectes especials (supervisió): Antonio Vidosa

Efectes especials de maquillatge: Bendit Lestang, Adrien Morot

Efectes visuals: Groupe Image Buzz

Vestuari: Claire Nadon

Intèrprets: Morjana Alaoui, Myrlène Jampanöi, Catherine Bégin, Robert Toupin, Patricia Tulasne

 

(França/Canadà, 2008)

 

http://es.youtube.com/watch?v=5dXxk4pKyZU (trailer)

 

L’Àngel Sala va dir a l’estiu, tinc entés que després de veure Martyrs a Cannes, que la cinta del Pascal Laugier era la pel.lícula més extrema que havia vist mai. De fet, fou la primera notícia que vaig tenir del Festival d’enguany i em va suposar el meu primer petit dilema de la temporada; us explico el perquè.

Fa uns anys, concretament al 92 quan s’acomplien els 25 anys de Festival de Sitges, vaig veure una cinta del Peter Greenaway que va fer que em veiés obligat a abandonar la sala amb un fort atac d’angoixa. Mai m’havia passat, una cosa així, i més tenint en compte que des de ben petit havia vist i era un absolut fan de qualsevol pel.lícula de terror i sang i fetge que us poguessiu imaginar, i per tant el fet em va agafar per sorpresa. La producció es deia The Baby of Macon, i la imatge que em va fer abandonar la projecció tenia a veure amb un nino de cera que representava un bebé al qual mutil.laven amb un ganivet de cuina. Tot molt simbòlic, però a mi em va produïr un efecte absolutament devastador, ves a saber el perquè.

Després d’això la cosa es va repetir una vegada més, però a casa. I mentre veia Henry, portrait of a serial Killer del John MacNaughton. L’escena del desmembrament d’un cadaver a una banyera va ser en aquest cas la responsable, i la sensació de pànic em va tornar a envair fins el punt que vaig haver de aturar el reproductor VHS que en aquella època utilitzava per veure cinema a casa.

No sé si heu patit algun cop un atac d’angoixa, però no és gens agradable; i és clar, no volia -ni vull- que això em tornés a passar. Per això ahir al vespre, al davant del Melià Gran Sitges, davant l’Auditori, m’ho vaig repensar força, abans d’entrar a la sala per veure Martyrs. I més quan algú que en sap força més que jo de cinema i s’hi dedica en cos i ànima em va comentar que al matí s’havien endut algú en l’ambulància que l’organització del Festival havia preparat per garantir el benestar del públic i que algú altre, al passi de premsa, havia acabat vomitant. Tot plegat encara em va inquietar més. Però aquesta mateixa persona també em va dir que l’expèriència vali la pena, i que em llencés a la piscina. I li vaig acabar fent cas.

El Pascal Laugier ha construit una història que consta de diferents trams que enganyen amb intel.ligència a l’espectador amb una realització solventíssima i que subratlla la seva capacitat -indiscutible- per inquietar i fer mal a parts iguals. Així, en un inici que et clava a la butaca assistim a la fugida d’una nena mig despullada i visiblement maltractada d’un lloc indeterminat que aparentment sembla un cau de tortures disfressat de garatge. A partir d’aquí la nena provarà de recuperar-se a una llar d’acolliment i allà rebrà les visites constants d’una mena de dona esquelètica que l’ataca i l’espanta a qualsevol moment i a qualsevol lloc on pugui trobar-se, i de la que no coneixem cap informació. L’únic element positiu que té la nena al seu voltant és l’amistad que inicia amb una altra nena, i que l’ajuda a guarir-se mínimament del malson que la persegueix des que va fugir d’aquell lloc misteriós.

Passats quinze anys, una noia irromp enmig d’un esmorzar d’una família benestant i dispara i mata a tots els seus membres amb una escopeta. És la mateixa nena, ara adulta, que demana -abans de disparar- al fill de la família si sap què van fer els seus pares. Arrel d’això tot es desenvolupa, i un infern cau sobre les notres protagonistes. Un infern en forma de dolor i desesperació com poques vegades s’havia vist a una sala de cinema.

Martyrs és una cinta que navega pel damunt de força temes, o almenys intenta fer-ho. Un d’ells és el dolor i el patiment, però aquí justificats per als inductors d’aquests com a element catalitzador i constructor d’una suposada transfiguració gairebé mística. El realitzador ens dispara amb un seguit d’imatges hiperrealistes en un últim tram de metratge de difícil digestió i fa passar a l’espectador un autèntic via crucis, un martiri veritable que segons ell ha de fer-li enfadar per aconseguir l’efecte desitjat. Tortura la protagonista dela història i ens tortura a nosaltres fent que ens trobem gairebé davant un dilema moral: continuo mirant la salvatjada o desisteixo i marxo? Qui veu Martyrs està, sense potser voler-ho, descobrint el seu propi llindar de tolerància davant la violència més explícita, davant unes imatges atronadores; unes imatges que potser no mostren tant com s’ha pogut veure a d’altres pel.lícules grandguignolesques, però que sí que les mostren des d’un tempo i un visionat continuat i sense concessions.

Deia que navega sobre temes, i el fet és que tota aquesta violència -sense entrar en si és o no justificable, un debat que considero fòra de lloc i força absurd- està matitzada aparentment per  la lectura mística que deia més amunt. I per mi hi ha un petit problema: un cert apunt pedant del realitzador que voldria allissonar-nos amb una dosi de dolor en vena de la que no poguessim escapar perquè entenguem un determinat punt de vista, primer dels personatges-botxins de la història i segon del propi Pascal Laugier, a la recerca d’una certa justificació a tanta salvatjada. Si es volia fer un filme violent i copejar-nos, produir-nos una reacció, violentar-nos, estaburnir-nos, potser no calia tant trobar el motiu que justifiqués aquest aspecte. Es fa i ja està, sense més miraments. Perquè si al final el que es vol es provocar alguna cosa -ell mateix ho ha dit- em penso que no calen explicacions de pa sucat amb oli i que desarmen un argument que fins el moment de la tortura duia l’espectador pel camins més terribles del desconeixement, del no saber perquè està passant el que està passant. Per mi, no funciona el punt místic del dolor, la recerca sectària del no creient de l’aspecte del màrtir com a testimoni del més enllà. I tot i que em sembla una cinta nascuda de la honestedat d’un director fascinat per un determinat tipus de cinema, aquesta mateixa honestedat queda tacada en aquest punt, que penso és un error comés per qui desitja fer partícip a l’espectador-d’una manera una mica avergonyida- de la fascinació per la violència a la que feia referència abans. I aquí sí que ho trobo una lectura molt típica de la nostra cultura, molt culpabilitzadora. O no és cert, senyor Laugier, que sap vosté perfectament que aquesta pel.lícula s’anirà a veure pel morbo que provoca tot el que s’ha dit d’ella?  Deixem-nos de punyetes, doncs, i parlem clar: és una cinta nascuda de l’atracció per un tipus de génere a la recerca de la màxima expressió de bufetada visual.

I en això faig referència a la culpa: cal justificar-se quan es crea una obra d’aquest tipus, titllada d’immoral? Perquè que jo sàpiga, el Pascal Laugier no ha assassinat ningú… Ha dirigit una pel.lícula i l’ha posada a l’abast de qui la vulgui veure. I sí bé és cert que el visionat d’aquest manual de la crueltat no té garanties d’arribar al públic adult, i que tothom -fins i tot menors d’edat o gent sensible- i pot arribar a tenir accés, no podem començar a parlar de censura, de no distribució, de demonització. Bàsicament perquè hauríem de començar a censurar moltíssims aspectes del nostre entorn que també atemptarien, aparentment alguns i de forma indiscuitble d’altres, contra el bon gust i la sensibilitat. O no estem envoltats de violència a qualsevol hora, qualsevol dia i a qualsevol mitjà de comunicació? 

Què hagués passat si no haguéssim pogut assistir amb llibertat al descobriment de obres artístiques de tot tipus que travessaven els llindars del que es consideraria raonable, o políticament correcte? L’art és art, i si bé podem discutir què pertany al fet artístic o que no, Martyrs té al darrera moltes virtuts, apart de la de la pura mostració de la violència. Té una primera part tremenda i terrorífica, que fa posar els péls de punta i que omple el seu guió d’unes expectatives més que correctes. Té unes interpretacions a flor de pell, creïbles i sinceres, i sobretot implicades amb el projecte. Té més capacitat per dur-te més enllà que moltes d’altres cintes que han provat de fer-nos travessar els nostres límits de tolerància i que se’ns dubte eren molt més barroeres i de menys qualitat, i sobretot, i per damunt de tot, sorgeix de la ment d’un home que ha creat alguna cosa que transmet alguna cosa. Amb més o menys encert. No cal buscar més enllà d’això, que ja tenim prou dimonis a la nostra societat. Llàstima que perdi força amb el ja comentat i amb la deixadesa alhora d’aprofondir en els personatges…

Una pel.lícula, doncs, que m’ha tornat a demostrar que el cinema encara pot crear controvèrsia, i que està viu i ben viu. Que pot sorprendre i molestar, i que quan vol és un medi molt, molt gran. I també que encara em poden clavar a una butaca i no deixar que em distanciï del que estic veient, demostrant-me que si hi ha un bon realitzador al darrera, al davant hi ha, com a mínim, una pel.lícula competent. I no vaig tenir cap atac d’angoixa malgrat que en més d’un moment de la cinta volgués abandonar. Em penso que és una pel.lícula que no tornaré a veure, malgrat no em penedeixo d’haver-la vist; però si decidiu anar-hi, tingueu molt clar què és el que aneu a veure: podríeu tenir una sorpresa desagradable.

 

 

(post pensat per ser penjat ahir dimarts)

 

Estic fins el collons de bocatas. No puc començar d’una altra manera aquest post, o article, o com se li digui que d’aquesta forma, tenint en compte que porto cinc dies alimentant-me de pa, embotit i un altre cop pa. Patètic. Però és que això no s’atura, i jo vaig tant de cul que ja no sé ni qui coi sóc. De fet, ahir escrivint sobre el biopic del Thompson em va semblar al.lucinar de manera considerable i em penso que d’alguna manera això s’hi veurà reflectit en el comentari; ara falta veure quan coi l’acabo i el publico.

Disculpeu la vulgaritat, però és que avui m’he adonat que no tinc temps ni de rendir comptes amb la meva pròpia natura. I m’he adonat de la pitjor de les formes: només arribar a casa de la feina he notat que l’estòmac reclamava el seu propi espai per tenir una conversa seriosa amb la tassa, la seva amiga i confident de sempre; i m’he adonat que feia uns quants dies que aquesta conversa, sempre interessant i constructiva, feia temps que no es desenvolupava de forma regular. Això m’ha fet posar-me alerta i he decidit que calia parar un segon i respirar. I un cop havent respirat profundament, preparat un bon cafetó (el que em faltava, diria més d’un que em coneix) i relaxat m’he dirigit cap a Sitges un cop més. Ciop de cotxe, de volant, i música del Damien Rice clavant-me ósties. Pel mirall només el mar, i sempre fugint de tot allò que sempre provo de deixar enrere… 

Arribo. I estic de mala lluna, ho reconec. Avui és dilluns i la màgia que tots aquests dies envoltava la meva existència s’ha convertit en qualsevol cosa excepte això. La tornada a la rutina és com la bufetada de realitat que marca el final del somni i el principi de la realitat, encara que de vegades aquesta realitat sigui interessant i constructiva. El cas és que essent comés avui dilluns, m’és força difícil determinar què té d’interessant qualsevol cosa que tingui a veure amb responsabilitats i compromisos. Suposo que demà veuré les coses d’una altra manera. O això, o inauguraré una nova forma de depressió, no tant postvacacional -no estic pas de vacances quan vaig al Festival– com postil.lusòria.

Com sempre el primer que veig són les cares dels friquis de sempre -els mateixos que deuen pensar el mateix de mi- i m’adono que últimament la meva vida sembla encerclada en una repetició de l’estil del dia de la marmota a la pel.lícula del Harold Ramis: cinema, cua, jalància, cinema, cua, jalància.. i així fins a quatre vegades en un sol dia… Enteneu-me: no em queixo pas, m’ho passo molt bé, tant sols penso en com un cosa tant absurda em pot arribar a fer tan sumament feliç… ja ho pensen, alguns dels meus alumnes, que estic com una cabra. No m’estranya. Jo ho pensaria.

El dia comença amb La possibilité d’una ile de l’escriptor i ara també realitzador Michelle Houellebecq. I vinga, serem sincers: dels 90 minuts i escaig que ha durat la projecció una part considerable me la he passada clapant com una marmota. No sona massa elegant, ja ho sé, però tampoc és elegant mentir, i preferixo ser sincer amb volsaltres. I el fet és que la part més interessant de la cinta la vaig viure en despertar, quan la cosa va de capa caiguda… una pel.lícula força pesada i prou espessa com perquè la gent xiulés al final de la projecció, un fet que aquest any encara no havia observat malgrat més d’una de les produccions vistes fins aleshores s’ho mereixés…

I quan tot semblava perdut, patapam! Arriba la salvació. Jo ja m’estava plantejant fotre el camp, degut al cansament que m’estava envaïnt. I em temia el pitjor amb The good, the bad and the weird, l’última de les pel.lícules que veuria aquesta nit. Però finalment decideixo quedar-me i sort que ho vaig fer! Primer perquè quan accedeixo a la sala topo amb un paio que prèviament havia vist al bar col.locant-se de cerveseta una darrera de l’altre. I com el paio estav envoltat de càmeres, doncs la suposició que és algú conegut és ara una evidència… I a més es que em sona, però no el situo…

Un cop dins l’Auditori m’assec i les càmeres el tornen a perseguir. És obvi que li faran un homenatge, i que és algú clarament relacionat amb el món de la direcció… Qui coi és? I de cop i volta, quan ja sóc a la meva butaca, em ve al cap: és el Ferrara??? Doncs sí. Li donen la famosa Màquina del temps com a reconeixement a la seva obra i el tio que s’apropa a l’escenari i la rep, borratxo com una cuba. I si no el reconeixiaera perquè el tio s’ha engreixat  i està com un bacó!

I comença i no para: que si ell es deu al Buñuel, que si el premi és fantàstic (encara que pregunti què coi és, que no ho sap reconèixer…) i evidentment, jo demà penco. I tinc pressa! M’impaciento i espero que el paio calli d’una vegada perquè sé que la peli coreana dura 130 minuts… I quan finalment calla, comença.

I el que comença és la cinta més divertida que fins ara he vist al Festival. Sense ser una meravella, en gaudeixo moltíssim, dels personatges i de l’animalada que ens proposa aquesta mena d’spaghetti western a la coreana, i es converteix així en el millor que he vist fins ara a la secció oficial. Trist, però és el que hi ha.

Faig a més conversa amb els del costat i ens ho passem com criatures veient-la. Quan acaba estic desvetllat i això em salva la vida: i és que en tornar per les meves estimades costes aquest fet fa que no em mati quan gairebé topo amb unes inoportunes obres que fan aturar el vehicles gairebé sense avisar. La mare que us va parir…. Mentre espero fixo els ulls a la llum vermella del semàfor que té a la ma un dels operaris i penso que demà veuré la que diuen és la cinta més polèmica del Festival: Martyrs. Ja em té fascinat – i acollonit- d’entrada, per tot el que s’ha dit. Estarà a l’alçada?

Quan torno a engegar el motor torno a batre el meu récord de temps per travessar les 101. I el somni esdevé carn trepitjant l’asfalt de la carretera que més m’estimo.

 

(Demà Martyrs i Blindness)

Dues estrenes més per avui divendres dia 18, i una confirmació. Parlo de A soap (enjabonado), “opera prima” de la Pernille Fischer Christensen, una realitzadora danesa que va estrenar aquesta història ara fa dos anys. Sembla que parla de les relacions que s’estableixen entre dues veines, una noia de 32 anys -la Charlotte– que comença una nova vida a un nou apartament i la Verónica, una transexual que està molt tancada a si mateixa i està tot el dia a casa. La relació entre les dues serà el motiu de gairebé tot el desenvolupament de la trama a una cinta que va guanyar el Gran Premi del Jurat l’any 2007 al Festival de Berlin. Paraules majors, doncs, per una cinta protagonitzada per la Trine Dyrholm (considerada una de las millors actrius de la seva generació) i el David Dencik. Em penso que valdrà molt la pena.

La segona estrena és Pont de Varsòvia, pel.lícula del Pere Portabella (Die Stille vor Bach, 2007) realitzada l’any 1989 ( !!! ) i que protagonitzen gent com el Josep Maria Pou, el Jordi Dauder o el Francesc Orella. Cinta catalana que parla de tres personatges, un músic una professora i un escriptor, dins un argument de difícil definició i que sembla busca la crítica exagerada a la banalització de la creació artítica mitjançant un cinema força experimental. Tenint en compte qui és el seu director i l’any de producció (fa 19 anys), potser valdria la pena passar-se pel cinema abans que desapareixi.

Finalment, concloure explicant que la cinta Yo serví al rey de Inglaterra sembla que si s’estrena aquesta setmana, i per tant voldria comentar que es tracta d’una cinta dirigida pel Jiri Menzel, director premiat amb l’Oscar per la seva pel.lícula Trenes rigurosamente vigilados, i que parla de com un cambrer d’ambició infinita reflexiona, en sortir de la presó, al voltant dels fets que el van dur al seu tancament. L’arribada de Hitler al poder, el seu matrimoni amb una alemana i el profit que en va treure de tot plegat són alguns d’aquests fets sobre els que gravita l’argument d’un film que va guanyar el Premi a la Millor Pel.lícula al Festival de Cinema de Comèdia de Peñíscola i el premi FIPRESCI a la Berlinale 2007 . Se’ns dubte, una cinta interessant protagonitzada per dos actors de qualitat, el Oldrich Kaiser -destacat del món del teatre- i l’Ivan Barnev, actor jove bulgar de gran projecció.

 

En tots tres casos, i sobretot en el cas dels dos primers -aquests dos sembla que s’estrenen només als Verdi, a Gràcia– , parlaríem de risc greu de desparició imminent, i podríem dir que són una mostra d’aquell cinema invisible del què parlava al post d’Aleksandra i que han acabat apareixent. Quedeu, doncs, avisats, i tant de bo no me’n deixi cap més!